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Disrupción tecnológica: ¡Sálvese quien pueda!

| 28 Marzo, 2019 | 0 Comentarios
Robot salvese

La función de electrocardiograma del Apple Watch llegará a 19 países en los próximos días y una empresa de taxis voladores llamada Blade está ayudando a los directores ejecutivos de Silicon Valley a evitar el tráfico de la ciudad. Estas son el tipo de noticias tecnológicas que podemos ver hoy, en marzo de 2019.

Soy un fan de las innovaciones tecnológicas, lo confieso. Muy probablemente por esta razón elegí estudiar Ingeniería en Sistemas Computacionales. Y seguramente por la misma razón, en mi variada carrera profesional cuento con un emprendimiento llamado RONIN Educación, donde brindamos programas de formación para niños y jóvenes en temas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Con estos antecedentes, les cuento que a inicios de este año leí “¡Sálvese quien pueda!”, un libro del periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer. Si disfrutas como yo, de las innovaciones tecnológicas, este libro te encantará, pues permite echar un vistazo al futuro y a las nuevas tecnologías con las que estaremos conviviendo a diario en los próximos años.

Tecnooptimistas – Tecnopesimistas

El libro de Oppenheimer menciona tecnologías que ya están siendo utilizadas en ciertas partes del mundo y que en los próximos años veremos su uso generalizado, así como se popularizó el uso de los teléfonos inteligentes. No pasará mucho tiempo para que otros “wearables”, tecnología vestible que está en objetos que usamos a diario como relojes, anillos y la misma ropa, sean incorporados a nuestra vida cotidiana y comiencen a recabar datos que podrían ser de gran utilidad, por ejemplo, para monitorear nuestra salud.

Datos como: la cantidad de horas que duermes, el número de pasos que caminas al día, tu frecuencia cardiaca y la cantidad de ejercicio que haces, entre otros, serán recabados a diario para enviarlos de forma automática a tu doctor, quien estará monitoreando tu salud y podría llegar a prevenir con anticipación una enfermedad, transformando así la medicina reactiva en preventiva.

Llegar a este punto en que la tecnología me pueda ayudar a prevenir una enfermedad cardiaca me entusiasma. ¡Me declaro un “tecnooptimista”!

Es innegable que la tecnología ha traído un sinnúmero de beneficios a la humanidad, y lo seguirá haciendo, pero también, no podemos dejar de mencionar los problemas que trae consigo, uno de los más graves es el tema del enorme aumento del desempleo.

Los “tecnopesimistas” o “tecnoescepticos”, alzan la voz para que hagamos conciencia de que tenemos un grave problema social de frente. En este libro se hace mención de un estudio publicado por la Universidad de Oxford en el año 2013, el cual pronostica que, 47% de los empleos que hoy conocemos podrían desaparecer en los próximos 15 o 20 años por robots o computadoras inteligentes.

La incorporación de robots, Inteligencia Artificial y otras tecnologías, están desplazando a los seres humanos de sus trabajos. Y aunque los “tecnooptimistas” hacen mención que a lo largo de la historia siempre se ha visto a la tecnología como un depredador de empleos, a la postre, la misma tecnología ha creado nuevos puestos de trabajo, incluso más de los que arrebato. Sin embargo, se pone en duda que este axioma apliqué para estos tiempos donde los avances tecnológicos están sucediendo cada vez más rápido.

¿Viviremos en un mundo de desempleados?

Warren Bennis, un reconocido consultor organizacional, llegó a mencionar que las fábricas del futuro tendrán dos empleados: Un hombre y un perro. El hombre estará ahí para darle de comer al perro, y el perro estará ahí para evitar que el hombre toque las máquinas.

Los profesionales que nos interesa mantenernos vigentes y relevantes en el mercado, obviamente no queremos ser reemplazados, tampoco queremos ser aquellos que le darán de comer al perro.

El reto que tenemos es prepararnos para el futuro, y no pensemos a 10 años o más, porque el futuro ya nos está alcanzando. Nuestras profesiones se están reinventando constantemente y no importa la industria en la que te estés desempeñando, la tecnología se hará presente con una disrupción que cambiará, o seguramente ya está cambiando, la manera en que desempeñas tu trabajo.

La única forma en la que podemos tener una oportunidad de seguir el ritmo de esta vorágine de cambios es asumiendo humildemente un rol de novato, que tiene que desarrollar sus capacidades de “aprender a aprender” y de ser flexible para adaptarse a un mercado cambiante. Así lo menciona Erika Andersen en un artículo publicado por Harvard Business Review: “Estoy hablando de resistir el sesgo en contra de hacer cosas nuevas, explorar el horizonte en busca de oportunidades de crecimiento y esforzarse uno mismo para adquirir capacidades radicalmente diferentes, mientras sigues realizando tu trabajo. Eso requiere una buena disposición para experimentar y convertirse en un novato una y otra vez: una idea extremadamente incómoda para la mayoría de nosotros.”

Esta disposición para ser novato muchas veces se pierde cuando alcanzas una cierta posición o jerarquía en tu carrera profesional, pero cuidado con la soberbia, no olvidemos que las disrupciones tecnológicas incluso han hecho trizas a empresas que en algún momento lideraban el mercado y no imaginábamos que podrían desaparecer, ¿Te suena el caso de Blockbuster?

Las organizaciones deben promover esta cultura de aprendizaje

Algunas empresas tienen presente lo sucedido con Blockbuster, o incluso con industrias completas como la de la música, y son conscientes de la necesidad de encontrar una guía que los lleve a través de este entorno VICA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo).

La Agilidad de Negocios es un modelo que consta de 12 dominios interactivos en 4 dimensiones y que está alzando fuerte la voz para brindar esta guía que permita a las organizaciones transitar hacia un futuro incierto. Aunque el modelo menciona que no hay un dominio más importante que otro, me gustaría compartir la importancia que yo en lo personal encuentro en el dominio llamado “Mentalidad de crecimiento”, pues busca promover una cultura de aprendizaje y experimentación continua en toda la organización.

La Mentalidad de Crecimiento en una organización fomenta este rol de novato en constante aprendizaje que mencionaba hace un momento. De acuerdo con este modelo publicado por el Business Agility Institute: “Una cultura de aprendizaje comienza con gerentes que ponen el ejemplo. Los líderes deben ser capaces de decir ‘No sé’ y ‘Vamos a averiguarlo juntos’. Los equipos deben tener tiempo para explorar e investigar nuevas ideas, incluso si estas pueden fallar.”.

Las organizaciones, los lideres y prácticamente cualquier persona que se quiera salvar de este tsunami de cambios debe estar consciente de que necesitamos experimentar cosas nuevas, aunque esto potencialmente nos conduzca a un fracaso. Pero incluso el fracaso, debe ser visto como una oportunidad para aprender.

Conclusión

A pesar de que los “tecnoescepticos” tienen razones de sobra para estar alarmados por la gran cantidad de empleos que serán arrebatados por las innovaciones tecnológicas, yo me sigo declarando un “tecnooptimista”. Pero soy consciente que debo “aprender a aprender” y que tengo que tener la humildad para reconocerme como un novato de por vida.

La mejor forma que veo para que las organizaciones y las personas nos adaptemos a las disrupciones tecnológicas es ser flexibles para reinventarnos constantemente.

En el video anterior explicó cómo podemos adaptarnos a los cambios. Si quieres ver el video completo, en el que hablo acerca de las disrupciones tecnológicas te invito a hacer clic aquí.

Referencias

Leybourn, Evan “Los dominios de la agilidad de negocios”, Marzo 2019.

Oppenheimer, Andrés “¡Sálvese quien pueda!”, 2018.

Andersen, Erika “Learning to Learn“, 2016.

Sobre el autor: Omar García.

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